jueves, 9 de diciembre de 2010

Capítulo 1 (Entrega 2ra)

Desperté. Vuelta a la realidad. (Maldición, hubiese jurado que esta vez había sido real). Me quedé un rato mirando el techo, absorbiendo el último dejo del recuerdo del sueño.
Con un suspiro despegué la cabeza de la almohada, tratando no pensar. -Maldito ron barato-. Cuando al fin descubrí que era “arriba” y que “abajo”, pisando lo menos posible la helada loza, fui hacia la otra esquina de la habitación. Me mojé la cara con el agua helada que estaba en la fuente e hice el esfuerzo de ordenar mis pensamientos. 
La habitación era bastante rústica, pero cómoda, al menos comparada con el suelo del bosque en el que había dormido la última semana. Una única cama simple ocupaba el centro del ambiente, la misma tenía un corcel parado en dos patas tallado en la cabecera, símbolo de la posada. (Tendría que robarme un caballo)… (pronto).
Me vestí. Acomodé mis cosas y encaré la puerta. La escalera fue mas complicada de transitar de lo que esperaba. Por suerte las paredes de ambos lados dirigieron mi descenso sin accidentes, sólo algún que otro tropiezo. La cabeza me estaba matando. Abajo, la taberna, ya estaba alborotada con los preparativos del almuerzo. Al verme, una de las camareras emitió un chillido y el silencio inundó el ambiente. Me hubiese gustado poder recordar que había hecho la noche anterior. Salude con la cabeza a la niña, que salió de su estupor y corrió a la cocina. No pude evitar sonreír. -Saludos, bella dama- El Cantinero hizo un burdo florete y me miró con sus ojos libidinosos. Mi sonrisa se curvó en un gesto de asco. Traté de disimularla también inclinando la cabeza a modo de saludo. –Puedo serviros algo esta mañana, mi señora?- La transpiración que corría por toda su cara me revolvió el estomago. 
-Ya me retiro- gruñí. Sin esperar otro comentario salí de la Taberna.

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